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“La innovación, más que rentable, es un proceso necesario y continuado para las empresas”

Francisco Marín es el gerente de Marín Giménez, conservera tradicional murciana nacida en los años50 y que, a mediados de los 90, decidió dar un salto y hacer una apuesta tecnológica. Actualmente, especializados en productos para la industria alimentaria, están presentes en más de 30 países de todo el mundo y han incluido la innovación como un pilar clave en su gestión empresarial. “Es nuestra línea de pensamiento”.

La empresa, además, ha recibido premios de la Cámara de Comercio de Murcia, El Centro Tecnológico de la Conserva y del Info, aunque el mayor reconocimiento son los datos que le avalan: exporta casi el 100% de la producción, que asciende a 50.000 toneladas de frutas transformadas al año, y genera una media de 300 empleos anuales, 600 en época de recogida de fruta.

Charlamos sobre innovación, competitividad y alimentación con Francisco Marín.

De empresa tradicional a referente en innovación. ¿Cómo ha sido la evolución de Marín Giménez?

Tras más de 50 años trabajando como conservera tradicional, llegó la crisis de los 90 -que terminó con el cierre de buena parte del tejido empresarial conservero- y nosotros decidimos apostar por un producto más innovador; fue cuando nos especializamos en productos para la industria alimentaria. En retail (producto para consumidor) la competencia era muy fuerte, sobre todo con países terceros, y quisimos evolucionar hacia otro segmento.

Ahora procesamos la fruta en envase aséptico y congelada para zumos, helados, mermeladas o nuestro producto estrella, la fruta preparada para mezclar con yogurt, que es el principal destino de nuestros elaborados.

Y ahora la innovación forma parte del día a día en su empresa.

La innovación es el elemento clave de nuestra actividad y nuestra línea de pensamiento. Además, es un proceso vivo que nunca termina.

En el pasado hicimos una apuesta de futuro, y actualmente seguimos con esa apuesta; es una carrera permanente, con obstáculos a veces, pero no nos podemos parar.

 

¿Cómo se implanta? ¿Qué necesidades económicas y de recursos humanos requiere?

“Innovación” es un término genérico. Para nosotros es definir qué producto queremos llegar a tener y, una vez que lo hemos definido, poner los medios para conseguirlo. A veces es inversión en equipamiento, otras veces es inversión en recursos humanos, en desarrollo de producto… Es trabajar con lo que tenemos para ir haciendo pruebas y nuevos ajustes, incluso en ocasiones requiere de investigación interna y externa, que encargamos a centros especializados. Actualmente trabajamos con una decena de centros de investigación y desarrollo privados y públicos, tanto en España como en otros países de la UE.

En cualquier caso, nuestra experiencia nos dice que ha sido fundamental la apuesta en capital humano. Hay que tener en cuenta que pasamos de ser una industria tradicional a meternos en un mundo mucho más complejo que requería de cualificación. Actualmente, en nuestro departamento de Desarrollo y Calidad, contamos con casi una veintena de personas entre España y el extranjero.

Su empresa fue la primera en lanzar al mercado el tratamiento de textura en procesado de fruta. ¿En qué consiste?

Son trozos de fruta envasada en aséptico, que en los años 90 no existían. Había congelados, purés y fluidos, pero no los trozos. ¡Fuimos pioneros a nivel mundial!

Aportamos un producto de larga duración, con más de dos años de vida útil, lo que suponía abrir una nueva opción de suministro para la industria. Hemos continuado trabajando en su mejora y recientemente hemos recibido un reconocimiento por la textura del producto, que intentamos que sea como la de la propia fruta fresca.

¿Es rentable dar el salto tecnológico? ¿Qué ventajas le aporta a su empresa, tanto en la gestión de procesos como en el resultado, la tecnología?

¿Es rentable? Sin duda, porque si no lo hiciésemos estaríamos perdiendo posiciones. La innovación es una inversión. No siempre sale bien, corres un riesgo, hay que invertir… pero como ocurre en cualquier ámbito de la empresa. Si inicias cincuenta procesos y salen seis, ha merecido la pena.

De todas formas, matizaría que, más que rentable, la innovación es un proceso necesario y continuado. No es dar un salto ahora  y otro dentro de diez años.

¿Cuáles son los principales retos de la industria alimentaria actualmente?

Existe una gran batalla en el mercado entre las marcas de fabricante y las marcas blancas. El fabricante busca diferenciarse y abaratar costos. ¿Cómo se consigue? Por vía de la innovación como término general; mejorando producto y  mejorando la eficiencia. Un producto mejor a un precio más barato y sin perder el margen.

Otro principal reto es ganarse la confianza del consumidor. Y no es un tópico. El consumidor no tiene plena confianza en todo lo relacionado con la alimentación; existe un ruido de fondo sobre ingredientes, contaminaciones, toxinas o productos nocivos para la salud, que la industria alimentaria tiene que combatir ofreciendo seguridad y calidad.

¿Cuáles son sus líneas actuales de trabajo?

Podemos dividirlas en tres. Por un lado, como ya hemos comentado, la contínua mejora de nuestro producto principal, que es el envasado de fruta en aséptico. Hemos ido mejorando en procesos y en las características finales: textura, mejora de sabor, mantenimiento del sabor, color, aromas… Queremos que los procesos no deterioren el producto.

Por otro lado, la integración vertical, es decir, controlar la producción de la mayor parte de la materia prima. En Murcia no podemos producir, por ejemplo, fresas o pera Williams, pero sí que hay una gama de productos como la fruta de hueso (ciruela, nectarina, albaricoque, melocotón). Cuanto mejor sea la materia prima que utilicemos, mejor va a ser el producto final que obtengamos; cuanto más controlemos el proceso, mejor resultado vamos a obtener. Además, esta medida también beneficia a la estabilidad de costes. El precio final de un yogur con melocotón en un supermercado es siempre el mismo, no oscila en base al precio del melocotón. Nosotros debemos tener muy en cuenta esos márgenes.

Y como tercera línea, hacer productos de mayor valor añadido. Fabricamos semielaborados que después van a sufrir otra transformación, por ejemplo para convertirse en yogures o helados. Actualmente estamos trabajando también en productos finales que nuestros clientes puedan ofrecer al consumidor final. Yogures con fruta y yogur por separado o una mouse de frutas separada de la nata son algunos ejemplos que nos permiten diferenciarnos de la competencia.

¿Por qué os elijen vuestros clientes?

En Marín Giménez trabajamos con las principales firmas mundiales y a ese nivel la innovación es un factor claro y clave de competitividad. Ellos innovan, por lo tanto nosotros también para poder satisfacer sus necesidades; no sólo debemos responder a lo que ellos nos piden sino que nuestro objetivo es ir por delante.

Además del producto en sí, también aportamos otros valores como que somos una empresa responsable que ha apostado por reducir la huella de carbono, mejorando así también nuestro balance energético.

Nuestra competencia es mundial y hemos aprendido que no todo está en el precio. Hay países muy fuertes como Argentina, Chile, China, zona del norte de África y Egipto. Los clientes tienen información de todo el mundo y al final compran por precio, pero también por calidad y seguridad en el suministro.

Como empresario, ¿qué opina sobre el complejo contexto actual?

Mi primera reflexión es que no debemos dar lugar a que se sigan desmantelando los mecanismos que favorecen la investigación en las empresas; es tirar piedras sobre nuestro propio tejado. Entiendo los ajustes y  el tratar de sanear las cuentas públicas, pero si cortamos a los sectores que nos van a ayudar a avanzar, creo que estamos haciendo todo lo contrario.

La segunda es que somos las empresas y los trabajadores los que vamos a tener que sacar el país adelante. La administración pública ha desaparecido prácticamente como actor económico. Bastante tiene con mantener su empleo y salarios. Ha dejado de consumir y de invertir

Un mensaje de optimismo parece difícil hoy en día pero sí podemos lanzar uno de responsabilidad. Ahora nos toca ser, si cabe, más protagonistas que lo hemos sido nunca, y para ello la simbiosis entre empleados y empleadores es fundamental.

No le tengo miedo al futuro, a lo que le tengo miedo es a que no tomemos decisiones. Vayamos con fuerza hacia adelante, innovando, y que reine la prudencia, eso sí, pero no el miedo. Porque en el futuro hay un espacio lleno de oportunidades.

Esencia del Carche abre la primera tienda de vinos de Jumilla en Shanghái

Esencia del Carche es un nuevo proyecto murciano que dentro de muy poco abrirá sus puertas en China, ni más ni menos que en Shanghái, la capital empresarial del “gigante asiático”. Esencia del Carche: una enoteca, club privado y sala de catas y conferencia para acercar la cultura enológica y los productos murcianos al consumidor chino.

Hablamos con uno de los impulsores de este proyecto, José Antonio Esteban, y con Natalia Ochoa, su directora comercial.

José Antonio, ¿en qué consiste el proyecto Esencia del Carche?

Esencia del Carche es una empresa que nace directamente como una sociedad mercantil china. Su objeto es distribuir, como bodega, los vinos de Casa de la Ermita y Hacienda del Carche, ambos de la D.O. Jumilla.

Pero hemos ido más allá, y Esencia del Carche va a contar con un espacio propio en Shanghái; además de almacén con control de temperatura y oficinas, hemos acondicionado una elegante zona de exposición, catas, conferencias y sala VIP. El objetivo es que, por un lado, vamos a cubrir un hueco en el escenario enológico chino, ya que ofreceremos catas tanto para particulares como para distribuidores y canal Horeca. Entre otras iniciativas, organizaremos todo tipo de actividades vinculadas al vino como pueden ser los maridajes, fomentando una cultura vinícola que actualmente es escasa en este país.

¿Cómo surge este proyecto?

Es la fusión perfecta y complementaria entre nuestra experiencia acumulada en el mercado chino y en el mundo del vino. Yo, desde el año 92, estoy trabajando en China ayudando a empresas españolas a exportar; Juan Vicente García–en la actualidad la cuarta generación dedicada a la elaboración y comercialización de los vinos D.O. Jumilla- representa la otra parte del proyecto. Esta ha sido la unión que nos ha permitido dar el paso, defendiendo además un proyecto muy español en el que todos los involucrados somos murcianos.

¿Hace cuántos años comenzó su experiencia empresarial en China? ¿Cómo surge la iniciativa de trabajar en aquel mercado?

Trabajo en el mercado chino desde el año 92. Fuimos pioneros trayendo todo tipo de productos, almacenando y vendiendo, y todo ha desembocado en crear una empresa propia para dar servicios principalmente a otros españoles, aunque también trabajamos con Francia y Sudamérica.

Adquirimos mucha experiencia en el mercado chino, conocimos su funcionamiento desde dentro, y fue hace cuatro años cuando tomamos la decisión de crear allí nuestra propia empresa. Por un lado, porque vimos que China empezó a demandar productos de importación. Por otro, porque en España ya empezaban a bajar las ventas.

Actualmente ofrecemos un servicio integral de distribución, tanto la asistencia a la bodega como la gestión del área logística.

A la hora de trabajar con profesionales de una cultura tan distinta, ¿qué destacaría de ellos desde el punto de vista empresarial? ¿Qué precauciones debe tener un empresario murciano interesado en el mercado chino?

Hay muchas bodegas españolas y de la Región de Murcia que están exportando a China, un país que requiere de la gestión de muchas licencias especiales y es importante tenerlo todo bien atado, algo que suele ser más sencillo si el interlocutor es también español.

***


Natalia, enóloga y apasionada del mundo del vino (“Mi abuelo era agricultor y mi padre Enrique Ochoa, enólogo, he crecido entre vides y llevo el vino en la sangre”), es también murciana y directora comercial de Esencia del Carche. Con más de 21 años de experiencia en el mundo del vino y su exportación, nos cuenta cómo es China y por qué asume el reto de este nuevo proyecto.

¿Por qué un proyecto centrado en el vino?

China es un país con mas de 1.350 millones de habitantes, por lo tanto si todo el mundo bebiera vino, no habría producción suficiente para abastecer este mercado. No obstante, ni la cultura del vino forma parte de sus hábitos ni la gran mayoría de sus habitantes, por atractiva que suene la cifra, cuenta con el suficiente conocimiento ni poder adquisitivo para poder adquirir una botella de vino.

Como dato, comentar que en la carta de vinos en un restaurante chino (si es que existe la opción) es fácil encontrar bajo el título “Wine List” cualquier tipo de licor y, obviamente, ninguno de ellos elaborado a partir de uva. Queda mucho por hacer en este mercado y este es, precisamente por el gran reto que supone, parte del atractivo del proyecto.

¿Cómo perciben los chinos este producto?

En China, el vino importado empezó a tener presencia a través del canal regalo, como un producto internacional, difícil de adquirir y considerado de cierto lujo, pero lamentablemente no existen muchos consumidores que sepan lo que están comprando, por lo tanto no lo valoran como deberían. Poco a poco comienza a aparecer en escena un consumidor que presta atención e interés por el vino y su cultura, pero son una minoría.

Hablarle a un importador en China de variedades de uva, tostado o tipo de barrica, denominaciones de origen, etcétera, es una ardua tarea. Está todo por hacer y esto, indudablemente, tiene una parte muy bonita; es necesario transmitir nuestra cultura y conocimientos. Por eso nace la idea de crear una sala de cata donde impartir cursos y conferencias en torno al mundo del vino.

¿Está España bien posicionada en el mercado del vino oriental?

Francia es el primer exportador europeo y España es el segundo, ocupando la cuarta posición a nivel mundial con unas tasas de crecimiento altísimas en los últimos años, lo cual es positivo si bien no debemos olvidar que hablamos de un mercado complicado y que contamos con ciertas amenazas políticas y comerciales.

Uno de los problemas latentes es que muchas bodegas españolas han optado por hacerse hueco en el sector del vino mediante una política de precios demasiado bajos, dificultando las posibilidades de posicionar vinos Españoles con la imagen y calidad que se merecen. Y en el apartado de pago de aranceles e impuestos, por ejemplo Chile nos lleva mucha ventaja.

¿Por qué una sede en Shanghái?

Entre residentes y población flotante, Shanghái cuenta con 24 millones de habitantes, su área metropolitana es la mayor de China y en ella están presentes las 500 empresas más importantes del mundo.

En la sede de Esencia del Carche vamos a contar con una tienda de productos gourmet, donde estaremos presentes con un producto español de mucha calidad, no sólo vino sino también otro tipo de alimentos y bebidas. Iremos poco a poco introduciendo artículos importados muy especiales, una gran parte del consumidor chino tiene un perfil muy elitista.

¿Qué es lo que más le gusta del proyecto Esencia del Carche?

La idea de tener nuestra propia distribución y contar con un club social para transmitir la cultura del vino, de hecho es el valor añadido que marca la diferencia de este proyecto. No se trata sólo de exportar como bodega, sino de posicionarnos como empresa importadora y distribuidora en China, y de transmitir nuestra cultura donde el vino, en este caso, es el principal protagonista.

Además, me gustaría destacar el carácter emprendedor de Juan Vicente y José Antonio lanzando este proyecto en un país como China, que no es tarea fácil. Somos conscientes de las dificultades, conozco muchas bodegas -y no solo de España- que han abandonado al primer intento. Llevar la bandera de Murcia a este lado del mundo con este respaldo es un honor y un desafío que asumo con mucha ilusión.

 

 

“La experiencia y competitividad de la construcción en Murcia son un valor añadido que están reclamando en Uruguay”

El director de la Oficina de la Red Exterior en Argentina y Uruguay, Juan Moreno Valcárcel, visita la Región y estará el 9 de julio ofreciendo una ponencia para explicar las oportunidades de negocio que estos países representan para las empresas murcianas. 

Aunque se hablará de oportunidades de todos los sectores, su charla pondrá el énfasis en el sector de la construcción en Uruguay y, en particular, en dos áreas muy relevantes para empresas de la Región: servicios para la construcción y maquinaria, especialmente enfocada al mercado de segunda mano.

Además, durante los siguientes días los empresarios interesados podrán concertar una entrevista con él para tratar, de manera personal, posibles proyectos a desarrollar.

 

¿Qué oportunidades tiene el sector de la construcción en Uruguay?

Como todos sabemos, la Región de Murcia cuenta con empresas muy experimentadas y competitivas en el ámbito de la construcción, y aunque es un sector que está pasando por momentos difíciles en España, en países como Uruguay se encuentra en pleno crecimiento. Por lo tanto, es una oportunidad para que todo el conocimiento y la experiencia en la prestación de servicios se pueda seguir ofreciendo al otro lado del charco.

Además, las previsiones económicas siguen siendo muy positivas porque sus exportaciones han subido mucho sin embargo, al contar con recursos naturales propios, no se han visto elevados los costes de producción.

¿A qué se debe la evolución de este sector en Uruguay?

La economía uruguaya está experimentando un gran crecimiento desde el 2007, lo que ha supuesto, entre otros hitos, que las rentas de los trabajadores, que antes eran bajísimas, se conviertan en sueldos muy dignos. Paralelamente a esto, el sector de la construcción ha pasado en cuatro años de emplear a 45.000 personas a 76.000.

Si unimos ambos factores nos encontramos en un escenario muy positivo: un sector que necesita gente experimentada y profesionales especialistas que, ahora sí, pueden irse a trabajar a Uruguay porque recibirán una remuneración adecuada.

Habla de profesionales especialistas. ¿Qué tipo de necesidades tienen?

Las pymes murcianas tienen una oportunidad clara a la hora de facilitarles la tecnología que aquí conocemos de sobra y que allí, sin embargo, está empezando ahora. Por ejemplo: en España hubo resistencia a las placas de pladur, preferíamos pared de ladrillo, pero los costes eran mucho más bajos si se optaba por el pladur y se mantenía la calidad. Ahora, en Uruguay, ya tienen a menos personas y más tecnología, pero necesitan expertos que la implanten.

El acceso a la vivienda en Uruguay también fomenta el crecimiento de oportunidades.

Efectivamente. Hace un año y medio se publicó la Ley de Vivienda Social dirigida a la clase media; unas viviendas con un precio por metro cuadrado en torno a los 1.700 o 2.000 dólares. Esta ley lo que hace es exonerar de impuestos al constructor de esta tipología de vivienda socialmente viable.

Actualmente hay aprobadas más de 6.000 viviendas, muchas de ellas en proceso de ejecución, pero la demanda insatisfecha sigue creciendo. Por lo tanto, aún queda camino por recorrer.

¿Qué perfil de empresa puede optar a estas oportunidades?

En el ámbito de la construcción -que es en el que nos estamos centrando pero hay muchos otros, como por ejemplo el te las TIC-, las empresas no sólo constructoras sino que están alrededor, como instalaciones eléctricas, climatización, reformas, muebles de cocina, puertas y un largo etcétera, pueden encontrar oportunidades.

Sí es cierto que yo recomiendo tener en cuenta dos puntos principales: la fórmula de instalación y la situación financiera. En España estamos acostumbrados a trabajar como mucho a 200 km. de nuestro núcleo, y en este caso hay que plantearse o abrir una empresa en Uruguay o crear algún tipo de sucursal. Por otro lado, hay oportunidades de negocio pero la internacionalización no es inmediata, por lo que la empresa debe tener cierta capacidad de resistencia económica. Se requiere tiempo y una inversión.

También hablará en su charla de la maquinaria de segunda mano.

Sí. Colaboramos con empresas que en España realizaron inversiones en la mejora tecnológica y están trabajando con una primera línea, pero todavía cuentan con otros productos de una segunda o tercera línea que, aunque aquí ya no tengan recorrido, en otros países sí.

Uruguay es por lo tanto una oportunidad para darle salida a estos productos, oportunidad reforzara por la Ley de inversiones: si compro un equipamiento de segunda mano que vale un millón de dólares, no voy a pagar ni aranceles de importación ni IVA, y si mi empresa luego genera beneficio gracias a esa inversión, desde el primer momento voy ahorrando en impuestos de sociedades. Es decir, lo que he invertido lo ahorro y por lo tanto amortizo antes, que es bueno para los uruguayos y para las empresas que se instalen allí.

¿Qué beneficio recibe el empresario contando con la Red de Promotores Exterior?

El primer paso es consultarnos como especialistas en dicho mercado para que les hagamos una valoración profesional de si, según nuestro criterio, merece la pena o no que sigan adelante.  También, en caso de elegir poner en marcha un plan de implantación, preparamos una agenda personalizada en la que se establecen contactos con posibles colaboradores, representantes, agentes, etc.

Además de la parte comercial, se le asesora para instalar la empresa, conseguir residencia y otros trámites administrativos que con nosotros son más ágiles.  Y siempre hay detalles que el empresario no tiene por qué conocer. Por ejemplo, en Uruguay, crear una sociedad cuesta unos 450 euros y se puede ser socio de una empresa sin tener que tener la residencia, es decir, te permite trabajar desde la distancia. En Argentina, sin embargo, te obligan a tener un representante local del que tienes que depender.

¿Por qué recomienda que se asista a su ponencia?

Quienes vengan a la charla podrán conocer mucha información especializada en estos mercados y, además, creo que es positivo tener la oportunidad de hablar con un promotor de negocios en persona. Si conozco los proyectos y cierro entrevistas con empresarios, podré ofrecer una visión mucho más personalizada y ajustada a la realidad y seré más útil, que al final es lo que necesita la empresa.

*Documentación sobre proyectos aprobados en Uruguay.