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Juan Marín: “Es el momento de que pongamos a los investigadores al servicio de la empresa privada”

Juan Marín_3Juan Marín es gerente de Campo de Lorca, que acaba de incorporar, junto con las empresas Olé y Esparza, el primer protocolo de cultivo in vitro de alcachofa ‘Blanca de Tudela’, desarrollado por investigadores del IMIDA. La implementación de este proceso de innovación permitirá aumentar la producción en un 30% y ofrecer un producto más vigoroso y competitivo para el mercado internacional. El acuerdo de colaboración entre empresa e investigadores ha sido propiciado por el INFO a través del Parque Científico de Murcia.

Empresas dedicadas a la producción de alcachofa e investigadores que trabajan con ese mismo producto. Os ponen en contacto y surge la colaboración. ¿Cómo está resultando la experiencia?

No es la primera vez que colaboramos directamente con investigadores. Hemos hecho algunas cosas con Universidades, para darle más durabilidad a los productos. Con el tema de la alcachofa, por ejemplo, estamos muy preocupados porque es un producto muy importante que está perdiendo consumo en el último año. En estos momentos lo que buscamos, junto con el IMIDA, es desarrollar nuevas variedades que tengan más productividad. Esta colaboración es un gran paso. Estamos ilusionados y espero que después de estos tres meses de prueba podamos, el año que viene, trabajar en serie.

Hay un problema en cuanto a productividad de la planta, como comentabas, pero ¿por qué hay también un problema de consumo?

El nuevo consumidor de entre 30 y 40 años tiene un problema con el producto fresco. Os complicamos la vida mucho. El manejo de nuestras madres y abuelas era fundamental, pero la nueva cocina y el nuevo consumidor son más reticentes.

En la actualidad la mayoría de consumidores no sabe qué hacer con el producto. Si yo te regalo esta tarde dos kilos de alcachofas te complico la vida porque te supone pelarlas, llenar el fregador de hojas, tener los dedos negros… Por eso también estamos intentando buscar un producto semielaborado que no se oxide y que no suponga trabajo para el consumidor.

El protocolo diseñado por el IMIDA viene a dar respuesta a un problema generalizado en el cultivo de alcachofa, que es la pérdida de calidad y la disminución de cantidad. ¿Cómo va a mejorar la producción?

Calculo que podremos producir un 30% más por hectárea. La alcachofa es un producto muy específico y que está teniendo bajo rendimiento por hectárea. La planta de alcachofa es un producto de esqueje con bajo rendimiento por hectárea y que se clarea cada año. Eso hace que se degenere, ocasionando problemas de productividad. Lo que intentamos es sacar una nueva planta más vigorosa que sea capaz de aumentar el volumen de productividad por hectárea para recuperar su rentabilidad. En los últimos años está bajando la productividad debido a la competencia de otros países, que producen con costes más baratos, y al agotamiento de nuestras tierras y plantas; por eso necesitamos una planta más vigorosa, que dé más kilos por hectárea, para que sea sostenible.

Esa planta de calidad se va a producir en la Región de Murcia, pero ¿puede ser un modelo exportable a otras zonas?

A mí me gustaría que fuéramos capaces de hacerla aquí, pero que después podamos plantarla en el resto de regiones donde también se produce alcachofa. Estoy hablando de la Comunidad Valenciana, una parte de Cataluña y la zona de Navarra, con una producción muy importante. Si somos capaces de encontrar la planta que funcione, el año que viene podríamos fabricarla en serie y en tres o cuatro años habríamos cambiado por completo todo el parque de producción de alcachofa.

Las tres empresas que participamos en este proyecto –Esparza, Olé y Campo de Lorca- producimos 30.000 toneladas de alcachofa y estamos muy ilusionadas y comprometidas. Conocemos muy bien el sector. Mi padre es agricultor de alcachofa desde hace 40 años y es un producto que genera muchísima riqueza y mano de obra en la Región. En Murcia la manipulamos, la producimos, la exportamos y generamos miles de trabajos en el sector.

En estos momentos la financiación privada se hace mucho más necesaria para el sector investigador. De hecho, este protocolo diseñado por Antonio López y José Antonio Martínez Serna –investigadores del IMIDA- sigue adelante gracias a vuestra aportación económica ¿Va a facilitar eso que los investigadores incorporen al mercado sus ideas de una forma más sencilla?

Sí. Al final tiene que haber una colaboración pública y privada. Es básico. Es el momento de que pongamos a los investigadores al servicio de la empresa privada.Juan Marín_2

Al investigador también se le pide que piense en las necesidades del mercado, que se ponga en el lugar de la empresa para comprender mejor su funcionamiento. ¿Qué consejos daría a los investigadores para que puedan vender mejor sus ideas?

Primero tenemos que meter a los investigadores en la empresa, meterlos en casa y llegar a acuerdos como el que hemos hecho nosotros. Es parte del desarrollo que necesitan las empresas. Nosotros nos hemos estado quejando durante los últimos años en la caída de la producción y el consumo y precisamente, a través del Parque Científico de Murcia, hemos conocido que hay un proyecto de investigación para solucionarlo… Y de eso ha surgido un grupo de trabajo.

¿Este protocolo que vais a aplicar a la alcachofa podría extenderse a otro tipo de cultivos?

Inicialmente estamos haciendo la prueba piloto con la variedad blanca de Tudela, pero después vendrán Calicó y Sambó. Una vez que aprendamos el proceso, podremos trasladarlo a otro tipo de productos y variedades para regenerarlas y fortalecerlas. Esto es un proceso completamente de innovación porque es una nueva forma de cultivo.

Esta colaboración entre investigadores y empresa supone un proceso de innovación en la producción de alcachofa. ¿Qué ventajas competitivas les puede reportar con respecto al mercado internacional?

Sin duda va a aportar beneficios. Si somos capaces de conseguir una alcachofa con más vigor, como demanda el mercado internacional, seremos más competitivos. Francia, Suica, Bélgica, Escandinavia y el centro de Europa piden una alcachofa con un calibre 12-18, y la nuestra, al ser menos vigorosa, es de calibre 24, 36 y 48, con lo que perdemos competitividad. En un futuro, con esa variedad de más calidad, espero que seamos capaces de responder a esa demanda del mercado internacional de forma más adecuada.

La estacionalidad, y la consecuente variación de precios que se deriva de ella, es una desventaja común a cualquier producto agrícola. ¿Os va a ayudar este proyecto a acabar con ella?

En el mercado internacional suministramos de noviembre a abril o mayo y a partir de esas fechas es Francia la que cubre la demanda. Por otra parte, en cuanto al mercado local y nacional, lo que más nos interesa es vender sus beneficios y potenciar el consumo en las familias.