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¿QUÉ BENEFICIOS OFRECE LA LEY DEL APOYO AL EMPRENDEDOR?

Incentivar la inversión y apoyar y proteger la figura del autónomo son los principales objetivos que persigue la recientemente publicada Ley de Apoyo al Emprendedor, una nueva normativa que surge para apoyar la iniciativa emprendedora. 

Para explicar, simplificando al máximo, las nuevas medidas incorporadas y ofrecer una herramienta útil al emprendedor, desde el INFO hemos puesto en marcha las llamadas “Cápsulas informativas de la Ley de Emprendedores”. A través de una serie de documentos elaborados por Francisco Muñoz, experto abogado de negocios con 18 años experiencia profesional, se irán explicando en qué consisten y cómo afectan al autónomo y a los inversores esta nueva ley. Además, la sección también permite que se realicen consultas a través del email rsinfo@info.carm.es

Como introducción a estas cápsulas, charlamos con Francisco Muñoz sobre la nueva Ley y su repercusión en el emprendedurismo.

 

Desde un punto de vista general, a modo de resumen, ¿qué aporta la nueva Ley del Emprendedor?

De lo que trata esta Ley es, por un lado, de incentivar la inversión y para ello facilita que el capital privado entre en un negocio, y también que las empresas reinviertan sus beneficios. ¿Cómo? Principalmente a través de bonificaciones fiscales.

Por otro lado, destaca el apoyo al colectivo de autónomos, ya que se identificaron dificultades que se habían convertido en barreras de entrada para aquellas personas que querían poner en marcha su propio proyecto o ejercer el autoempleo trabajando como freelance.

¿Qué medidas se han definido para incentivar la inversión?

Empezaría destacando el papel de los llamados Business Angels o, como se les conoce en español, “inversores de proximidad”. Como comentaba anteriormente, se quiere fomentar el movimiento de capital privado, de particulares interesados en apostar por las empresas, y para ello se ha definido que los inversores que metan dinero en una sociedad van a tener una deducción en el IRPF. La cantidad máxima a invertir es de 50.000€ y se deduciría el 20%, siempre y cuando el inversor se quede un mínimo de 3 años en dicha empresa.

También, en la misma línea de incentivos, la Ley contempla que si una empresa reinvierte su beneficio anual en la compra de activos para el desarrollo de su actividad, tendrá una bonificación en el Impuesto de Sociedades del 10% de la cantidad reinvertida.

¿Qué se espera de estas medidas?

El punto de partida es que el beneficio fiscal servirá como incentivo, ya que al fin y al cabo se les está ofreciendo una bonificación a los inversores particulares. Y en el caso de la bonificación a las empresas, a través del Impuesto de Sociedades, lo que se busca es reactivar la economía, fomentando que se compren bienes y que, como se dice comúnmente, se mueva el dinero.

España también busca la captación de inversores extranjeros. ¿Qué medidas adopta la Ley al respecto?

Son varias las medidas que se han definido para el público extranjero, que en general buscan darle un valor añadido al atractivo de vivir en España. Así, los extranjeros de fuera de la UE  que inviertan en España van a poder recibir visados y permisos de residencia en un plazo de unos 20 días, y si no hay resolución expresa, se entiende que el permiso está concedido por silencio. Se ha definido que para ello deben invertir 500.000€ en bienes inmuebles, bienes que pueden ser para su actividad empresarial como para el desarrollo de su vida personal en nuestro país.

Más casos que se contemplan son que el inversor extranjero compre dos millones de euros en deuda pública, que tenga un depósito de un millón de euros en un banco español o que compre acciones en una empresa española no cotizada en bolsa por valor también de un millón de euros, entre otros.

 

Además de las inversiones, también el asesoramiento adquiere un papel relevante.

Efectivamente, y es una medida en mi opinión muy interesante. Esta Ley busca que quienes quieran montar una empresa lo tengan más fácil, y para ello se asesorará de todos los trámites a través de los Puntos de Atención al Emprendedor (los denominados “PAE”). Será como una especie de ventanilla única dentro de organismos públicos de Ayuntamientos y Comunidades Autónomas.

Y para proteger al autónomo, ¿cuáles son las medidas adoptadas?

Una de las primeras medidas es la nueva figura del “Emprendedor de Responsabilidad Limitada”, es decir, que la vivienda habitual del autónomo queda protegida de las deudas que este adquiera durante su actividad. Hay algunas limitaciones, como que dicha vivienda no debe valer más de 300.000€ o 450.000€ en el caso de que esté ubicada en una ciudad que tenga más de un millón de habitantes.

En mi opinión, esta nueva figura sólo cuenta con un inconveniente, y es quien decida adoptar esta fórmula va a tener que preparar de manera anual sus cuentas y llevarlas al Registro Mercantil. Esta formalidad no es necesaria en el régimen general de autónomos.

¿Cualquier autónomo puede ser Emprendedor de Responsabilidad Limitada o sólo quienes se den de alta ahora?

Cualquier autónomo, independientemente de los años de actividad que lleve desarrollados, puede convertirse en Emprendedor de Responsabilidad Limitada, ya que esta figura te protege de las deudas a partir del momento en el que te registres como tal, no siendo válido para las deudas contraídas con anterioridad. También es importante matizar que no protege tu vivienda de cara a la Seguridad Social ni a Hacienda; sólo contempla las deudas con acreedores “privados”, tales como por ejemplo proveedores y bancos.

¿Se contemplan también bonificaciones para los autónomos?

Sí, en este caso la fórmula es la bonificación en las cuotas que se pagan a la Seguridad Social durante los 18 primeros meses y que se va aplicando de manera gradual. Durante los 6 primeros meses de la actividad se hace una reducción del 80% de las cuotas que se que tendrían que pagar a la Seguridad Social, los siguientes 6 meses la reducción es del 50% y para los siguientes 6, de un 30%.

De esta medida sólo se podrá beneficiar el colectivo de más de 30 años que se convierta en autónomo por primera vez, y también quien haya sido autónomo en el pasado pero que lleve 5 años sin serlo.

Por fin llega el famoso “IVA de caja”. ¿En qué consiste?

Uno de los principales problemas a los que se enfrentan las empresas es al elevado número de facturas impagadas, ya que el autónomo hasta ahora pagaba a Hacienda el IVA por facturas emitidas, las hubiera cobrado o no. Esto hace que sobrevivir se haga más cuesta arriba.

A partir de enero del 2014, ya se podrá retrasar el pago del IVA hasta el momento en el que el cliente te pague. En caso de que no lo haga, Hacienda “aguantará” sin cobrarte el IVA de esa factura hasta el 31 de diciembre del año siguiente al que fue emitida.

También hay ventajas para el pequeño comercio…

De cara a abrir un negocio, se ha flexibilizado la normativa y ya no se necesita licencia de obras ni de actividad; esta medida está sobre todo centrada en las tiendas de venta al pormenor. Hasta ahora, las tiendas que no necesitaban licencia eran las que medían hasta 300 metros y con esta nueva Ley se aumenta hasta los 500 metros.

También hay una amplia lista de negocios que a partir de ahora no van a precisar de licencias municipales: asesores de empresa, ingenieros, videoclubes, academias de enseñanza, etc.

En su papel de experto, ¿qué valoración hace de la Ley de Emprendedores?

Es un paquete de medidas interesante. Son positivas y están bien pensadas, si bien es cierto que hay una demanda muy importante en el tejido empresarial, que es el acceso a la financiación, y esta faceta la ley no termina de resolverla. En mi opinión, esa financiación quizás no tiene que afectar necesariamente a la legislación mercantil y de impuestos, sino que, más bien, tiene que ver con la reordenación del sector bancario.

En cualquier caso, y desde un punto de vista global, si te cuesta menos la Seguridad Social, recibes más asesoramiento, te permiten que la empresa se ponga en marcha rápido, etc., la faceta del emprendimiento sí se verá reforzada.

Ante la dificultad del acceso al crédito, ¿qué fórmula de financiación alternativa recomienda?

Hay una figura muy poco conocida y que sin embargo funciona muy bien, y es el préstamo participativo. Este decir, te presto dinero y lo que quiero es, aparte de recibir un tipo de interés –como haría un banco- participar en los beneficios. Este tipo de préstamo te permite apostar por una empresa sin necesidad de tener que ser socio, con las complicaciones que esto implica, ni pasar por el notario. Y al final, tienes las mismas ventajas contables y financieras para tu empresa, ya que funciona como si fueran fondos propios, pero añadiendo que la rentabilidad vendrá de la mano de cómo marche el negocio.

Mi experiencia es que el préstamo participativo da muy buen resultado.

***

Francisco Muñoz es licenciado en Derecho por la Universidad de Murcia, y Máster (LL.M.) en Derecho Mercantil Internacional por la Universidad británica de Exeter. Máster en Derecho Urbanístico. Abogado asociado del Despacho Internacional “Clifford Chance” (oficinas de Madrid y Londres), y profesor del Instituto de Empresa de Madrid. Especializado en todas las ramas del Derecho de los negocios, tanto nacionales como internacionales.

Autónomos por 50 euros

Nadie dijo que ser autónomo fuera fácil. Hay que ponerle mucho esfuerzo para llevar y gestionar un negocio al tiempo que hay que ser muy hábil con el balance de gastos para sacar la mayor rentabilidad de la actividad a la que dedicas el máximo empeño. Y es que mucho se ha hablado de las cuotas que tienen que pagar los autónomos como obligación fiscal: que si son excesivas, que si no se adaptan a la actividad, que si suponen un abuso… Con cifras sobre la mesa, diremos que las cuotas pueden oscilar entre los 170 o los 260 euros, aunque esto depende de muchos factores relacionados con la actividad profesional o incluso con el derecho a percibir bonificaciones. Además, casi siempre van de la mano otra serie de gastos como, por ejemplo, abonar el IVA aunque facturas que aún no se han cobrado o pagar los servicios de una gestoría para que mantenga al día sus obligaciones con Hacienda. La cosa se eleva considerablemente hasta el punto que, a veces, ser autónomo no compensa, más cuando estos gastos pueden llegar  a ser  un verdadero lastre a la hora de hacer cuentas. Nos referimos sobre todo a los autónomos pequeños. Esas empresas unipersonales de facturación inestable y aleatoria, los “mini-autónomos”, al “autoempleo”.

En internet, por donde todo fluye de otra manera distinta, circula el planteamiento de cobrar una cuota reducida para los pequeños autónomos, es decir, a esos autónomos a los que no les sale rentable serlo. De momento sólo es una propuesta que, cada vez con más ímpetu, se está moviendo en determinados círculos cibernéticos. Blogs y redes sociales no paran de hacerse eco de esta idea que, para nada, consideran descabellada, sino todo lo contrario: necesaria y factible.

La cuota que proponen a pagar por estos mini-autónomos es ínfima, casi simbólica: autónomos por 50 euros. Según esta iniciativa, esta tipología de freelance podría darse de alta aunque tuviera unos ingresos muy bajos, por ejemplo, de menos de 600 euros al año. Este autónomo perdería los derechos de amortizar gastos en sus declaraciones, pero podría trabajar de manera legal, declarando sus ganancias (aunque sean mínimas) al Estado. Javier Navarro dice en El Blog del Salmón que está seguro que “esta forma tendrá fallos y que habrá que realizar requisitos legales para poder sacarla adelante y garantizar que no se convierte en un fraude de ley”. Aun así, matiza que  “cree muy necesario realizar algún tipo de operación para poder regularizar y sacar a la luz los múltiples pequeños trabajos que se realizan y que podrían estar generando ingresos y disminuyendo los gastos del estado”.

Hay que destacar que esto evitaría, entre otras cosas, que se realizaran pequeñas actividades comerciales de tapadillo, sin declarar. Por eso se promueve también esta tesis como una medida de regeneración de la economía sumergida. Desde el blog infoutónomos se señala que este problema es precisamente “cada vez más habitual, y esta sería una forma de regularizar el trabajo realizado en B por un tercero, que ofrece sus servicios a los clientes de “manera clandestina”.

¿Será este uno de los cambios que están por venir?