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Entradas con la etiqueta ‘BIOPOLIS’

“No hay más secreto que mucho trabajo, dedicación exclusiva y rodearte de los mejores”

Daniel Ramón Vidal es director científico y consejero delegado de BIOPOLIS, compañía ubicada en Valencia cuyo lema es “Tailor made biotechnology” (Biotecnología a medida). Sereno y sincero, el Premio Nacional de Investigación 2007 “Juan de la Cierva” destaca por su éxito a la hora de traspasar el conocimiento científico al sector empresarial.

A comienzos del mes de marzo, Daniel impartió en el INFO una conferencia sobre las “Nuevas aproximaciones a la evaluación de ingredientes y alimentos funcionales” enmarcada dentro de las “Jornadas de Mercado, Economía e Innovación en Alimentación 2013” (#JornadasSAT), organizadas por la UCAM en colaboración con la Fundación Séneca y el INFO.

Tuvimos la oportunidad de charlar con él y de recordar la importancia de la innovación en el mundo de la empresa.

 

¿Cómo nace BIOPOLIS?

La empresa surgió hace diez años por la necesidad de aproximar el mundo académico al empresarial. En este país es complicado porque una de las principales barreras de nuestra administración es la burocracia, incapaz de tener la agilidad necesaria para desarrollar estructuras que den respuestas flexibles a las empresas.

Somos una spin-off del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y también estamos participados por empresas privadas. Actualmente hay 43 personas trabajando en BIOPOLIS, así que considero que no nos podemos quejar.

¿Cuáles son las principales líneas de BIOPOLIS?

Trabajamos principalmente en dos líneas. Por un lado, alimentación humana y animal, lo que llamamos alimentos funcionales; por otro lado la parte químico-farmacéutica, que son microorganismos capaces de producir compuestos con alto valor añadido. Ofrecemos nuestros servicios tanto a industrias del sector agroalimentario, farmacéutico, químico, energético y medioambiental, como a centros de investigación públicos.

¿Qué son los alimentos funcionales?

Los alimentos funcionales son aquellos que, aparte de satisfacer las necesidades energéticas, te previenen de poder desarrollar alguna enfermedad. Por ejemplo, alimentos enriquecidos con probióticos, que llevan esteroles o ácidos grasos omega 3. Es decir, son lo que hay detrás de lo que el anuncio de la tele dice que hace el producto.

Lo que hacemos es, en definitiva, “poner ciencia” en los alimentos. De hecho, la alimentación funcional es el único sector que lleva cuatro años creciendo en la industria alimentaria.

¿De dónde surge este “éxito” de los alimentos funcionales?

En Europa, en general en el primer mundo, tenemos la percepción de que hay alimentos buenos y alimentos malos, y eso no es verdad. Hay dietas adecuadas y dietas inadecuadas. El consumidor, ante la mala conciencia de no llevar una dieta saludable, pide a los alimentos que suplan aquello que ellos son incapaces de hacer. Y en este punto surgen los alimentos funcionales.

¿Qué papel tiene la ciencia en el ámbito tanto de la alimentación como de la industria química y farmacéutica?

La ciencia es la que nos permite innovar, algo que está en el ADN de nuestra empresa. No hay ciencia básica y ciencia aplicada. Siempre he defendido que de la ciencia buena nacen aplicaciones. Eso no quiere decir que haya que dejar de invertir en grupos básicos, todo lo contrario, hay que hacerlo porque si no nunca tendremos aplicaciones.

¿Colaboran también con organismos de investigación?

Sí, colaboramos con universidades de España y del extranjero, y también con otras empresas. Hay mucha colaboración público-privada, ya que conozco bien ambos lados. Yo estaba trabajando en un organismo público hasta que pedí una excedencia para dedicarme exclusivamente a BIOPOLIS.

Ha destacado la importancia de la innovación. ¿Cómo se gestiona el I+D en BIOPOLIS?

El sentido de nuestra existencia es la innovación para el cliente. Intentamos que ellos entiendan el papel de las bases moleculares para innovar.

Desde el punto de vista de I+D, trabajamos tres líneas principales: proyectos de I+D en confidencialidad para nuestros clientes, producción de microorganismos a escala industrial y nuestra propia innovación interna; esta última supone entre un 15% y un 20% del total de nuestros recursos.

Ha mencionado también colaboraciones en el extranjero.

Sí. En la época en la que vivimos la internacionalización es clave, no podemos pensar que el mundo se acaba aquí, ¡hay que moverse! Nosotros estamos muy presentes en la UE, en Latinoamérica y también en EEUU. Estamos también comenzando en el sudeste asiático a través de la colaboración con una empresa china. Considero que las alianzas estratégicas son importantes.

Tras diez años, ¿cuáles considera que son las claves del éxito?

Creo que no hay más secreto que mucho trabajo, dedicación exclusiva –en mi caso, como ya he comentado, pedí una excedencia- y rodearte de los mejores. En BIOPOLIS somos un equipo de gente joven muy bien formada. Nuestra media de edad es de 35 años, con gran presencia de mujeres y dando muchísima importancia a la conciliación familiar.