Síguenos en Facebook

Síguenos en Twitter

Calendario de Entradas

mayo 2019
L M X J V S D
« dic    
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  

Entradas con la etiqueta ‘enología’

“Yecla y la uva Monastrell son nuestros estandartes. Cada vez se nos conoce más y tenemos mucho que decir”. Alfredo Candela, gerente de Bodegas Barahonda

Hablar de Bodegas Barahonda es hablar de un siglo de tradición bodeguera. Perteneciente a la Denominación de Origen Yecla, esta empresa familiar comenzó a mediados del S. XIX a hacer vino para el consumo propio y ha evolucionado hasta tener una marca propia con presencia en más de 20 países de todo el mundo.

En diez años han multiplicado su producción por diez y alrededor del 80% se vende fuera de nuestras fronteras, lo cual les convierte en un referente en exportación. Con amplia experiencia en Estados Unidos, Alfredo Candela, actual director gerente, nos cuenta los secretos de sus tres grandes perlas: Barahonda, Yecla y la uva monastrell.  

¿Cómo nace Bodegas Barahonda?

Somos la cuarta generación de un proyecto que empezó a mediados del S. XIX;  antiguamente en Yecla raro era el vecino que no hacía unas cuantas arrobas de vino para su familia y amigos. En 1925, mi bisabuelo, Pedro Candela, empezó a comercializarlo desde su pequeña bodega de tinajas –la hemos conservado y rehabilitado-, le siguió mi abuelo Antonio, mi padre Antonio, y ahora somos mi hermano Antonio y yo quienes estamos al frente.

Nuestro origen viene de Bodegas Candela, donde se vendía vino a granel. En 1997, mi hermano y yo nos preguntamos: “¿Y por qué no embotellar y vender también bajo nuestra propia marca?”. Bodegas Candela era conocida en el mercado profesional, pero no llegábamos al público final. Entonces nació Señorío de Barahonda.

Nuestra primera añada salió al mercado en el año 99 con una partida muy pequeña que rondaba las 20.000 botellas. Gustó, crecimos, exportamos y desde entonces no hemos parado.

¿La exportación formó parte del nuevo proyecto desde el principio?

Sí, de hecho Bodegas Candela, con el vino a granel, tenía más de 20 años de experiencia en exportación. Estar presente en mercados exteriores ya formaba parte de la filosofía de la empresa familiar.

En el caso de Bodegas Barahonda, operar en otros países ha estado en la estrategia de comercialización desde el primer minuto. En el año 2000 ya estábamos viajando para hacernos un hueco.

¿Cuáles fueron los primeros pasos para vender con éxito en el extranjero un vino de Yecla?

En aquel entonces vender un vino de Yecla dentro de España era difícil por ser una D.O. pequeña y no muy conocida. Además, la uva Monastrell, que a día de hoy es uno de nuestros principales valores porque es exclusiva de nuestra zona, no era ni muy conocida ni muy valorada. Así que tuvimos claro que nuestra oportunidad estaba saliendo al mercado exterior.

En el año 2000 empezamos a viajar, asistiendo a ferias internacionales y misiones comerciales de la mano del INFO y de la Cámara de Comercio. Vimos que la uva Monastrell tenía buena aceptación y fuimos aumentando la producción y elaborando cada vez mejores vinos.

También entendimos que, cuando recibíamos visitas de distribuidores y expertos internacionales, la marca Bodegas Barahonda debía tener una bodega propia, así que dimos el salto y la construimos en mitad de nuestros viñedos. ¡Qué mejor enclave y qué mejor experiencia para quien viene a probar un vino que hacerlo dentro de su propio entorno de elaboración!

 

¿Qué volumen de negocio representa el mercado internacional para Barahonda?

Entre el 80% y el 85% de nuestra producción se exporta. Desde que empezamos hasta ahora nuestra producción se ha multiplicado por diez y estamos presentes en más de 20 países.

Yo creo que gran parte del éxito que hemos cosechado se debe a la variedad Monastrell. Es una uva exclusiva de nuestra zona, aunque también hay un poquito en Alicante y en La Mancha. En muchos mercados no era conocida e hicimos de esto una oportunidad de negocio: la Syrah, la cabernet, la merlot… uvas que puedes encontrar prácticamente en todos los países del mundo. Ahora, si quieres una Monastrell, tienes que venir aquí. Y, por supuesto, tener un buen producto; las buenas calificaciones y puntuaciones en guías y concursos nacionales e internacionales también nos han ayudaron mucho.

La otra cara de la moneda es una fuerte competencia internacional.

Los vinos de España cada vez están mejor valorados por su relación calidad precio. En comparación, por ejemplo, con otros vinos que vienen de países como Francia e Italia, somos más competitivos; raro es el distribuidor internacional que no tiene en su cartera vinos españoles y que no tiene alguno elaborado con Monastrell.

Respecto a la competencia… bueno, depende del país, pero Francia es el referente mundial nos guste o no. Sí que es cierto que, año tras año, se nota que la marca España está comiéndole mucho mercado a Francia, a Italia y a otras zonas como Sudáfrica, Australia y EE. UU.

Para nosotros también ha sido importante poner en valor la marca Yecla. Debido al tamaño, nuestra D.O. no ha sido una de las más conocidas a nivel nacional. Además, somos de las denominaciones de origen más pequeñas de España. Muchas D.O. abarcan también otros municipios de alrededor, mientras Yecla es sólo Yecla. Creemos que este es otro valor diferencial y por eso paseamos muy orgullosos a Yecla y a la Monastrell allá por donde vamos.

Destacas como competencia a EE. UU., unos de los países referentes en producción y consumo de vino, donde también estáis presentes.

Estados Unidos es otro mundo, porque son 50 estados cada uno con su legislación y su idiosincrasia. Cuando una empresa dice estar allí, puede ser que venda en 30 estados o en uno solo, cuando normalmente es al contrario; si vendes en España, vendes en toda España no solo en una región.

En el caso del vino, es un mercado interesantísimo. Sí, son grandes productores y por lo tanto competencia, pero también tienen la cultura del vino muy integrada; su mente está muy abierta a conocer cosas nuevas. Estados Unidos es todo lo contrario a China, que consume cada vez más vino, pero todavía están algo más verdes y el vino allí aún lo perciben como un producto de lujo.

¿Cómo entrasteis al mercado norteamericano?

Nosotros hemos optado por la figura del importador que gestiona la distribución nacional, es decir, que se dirige a todos los estados. Es él quien hace los contactos, nos organiza catas, etc. La otra fórmula para entrar es hacerlo con un distribuidor por estados, es decir, una figura especialista en una zona y que trabaja para posicionarte en ella.

La elección depende de la estrategia que lleve cada empresa. En nuestro caso, vendemos en casi todos los estados, así que tenemos un contacto prácticamente diario con nuestro distribuidor que trabaja de forma global.

Y, por supuesto, asistiendo a ferias, que es lo primero que debes hacer cuando empiezas en un mercado. Ellos se caracterizan por ser profesionales con la mente abierta así que te van a escuchar, eso sí, siempre que les ofrezcas productos con valor añadido, porque es un mercado muy maduro.

¿Cómo son los estadounidenses en los negocios?

Son muy profesionales, lo cual es positivo, pero precisamente por ello te exigen casi la perfección en todo. En el caso del vino, son muy estrictos con el etiquetado, porque les gusta mucho el diseño. Debo decir que, una vez viajas allí, son detalles que entiendes. Por ejemplo, en una ciudad de Estados Unidos es normal encontrarte una enoteca con más de mil metros cuadrados y más de 10.000 referencias de vino. No 10.000 botellas sino 10.000 referencias. ¡Es muchísimo! Claro, la imagen para atraer en un lineal se convierte en un elemento clave. De ellos hemos aprendido mucho en este sentido.

Por otro lado, yo considero que son un cliente fiel siempre y cuando ellos tengan éxito trabajando con tus vinos. Lo tienen muy claro, miran el negocio y quieren ganar. Muestra de ello es que piden muchísima información. Mis clientes estadounidenses no se limitan a hacerme un pedido; quieren saber cómo ha ido la añada, qué va haber de novedad (siempre quieren que les sorprendas), vienen a las catas y te deja alucinado el nivel de cultura que tienen del producto y la curiosidad… Eso no pasa en todos los mercados

Y hablando de imagen, a la hora de exportar, ¿es necesario personalizar la etiqueta para cada país?

En nuestro caso, la etiqueta frontal es siempre la misma, en formato y diseño, para el 99% de los países. La contra sí que varía, por ejemplo en Estados Unidos por cuestiones legislativas o en otros países porque te lo pide el distribuidor.

Como curiosidad, cuando empezamos exportando a China quisimos adaptarnos al máximo y traducíamos la etiqueta de detrás; para ellos era importante poder saber qué estaban bebiendo. Ahora, sin embargo, cada vez es más común que nos la pidan en español porque así se convierte en un producto más auténtico y exclusivo, aunque no entiendan nada.

En Estados Unidos hay un fuerte movimiento de blogueros, que en el caso del vino son auténticos prescriptores. ¿Cómo se gestiona la presencia online en la internacionalización?

Los blogueros se comunican con nosotros, les gusta contar y compartir sus experiencias. Para Bodegas Barahonda es fantástico que te escriba alguien de Estados Unidos, Alemania, Japón o Canadá hablando de tu vino. Al fin y al cabo, cuando compran tu vino también compran tu imagen y hacen comentarios que, con las nuevas tecnologías, corren como la pólvora.

Es algo bonito y sorprendente, a la vez que peligroso; recuerdo que al principio me costó mucho entender que, efectivamente, necesitábamos gestionar el posicionamiento online, porque era algo que no me atraía. Ahora contamos con un profesional dedicado exclusivamente a estar en redes sociales y a crear contenido en nuestro blog.

Creo que hoy en día hay que estar presente en redes sociales. En nuestro caso, afortunadamente, la mayoría son buenos comentarios, lo cual ayuda a hacer marca y sería un error dejar pasar esta oportunidad.