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Entradas con la etiqueta ‘SANCAL’

“El diseño en la empresa es apasionante y sin duda rentable”

Sancal diseña y fabrica muebles tapizados en Yecla. Desde sus comienzos, ha llevado por bandera el diseño y la innovación empresarial. Con el paso del tiempo, Sancal continúa siendo un referente y, en parte, es gracias a su apuesta por el diseño como elemento clave en todas las áreas de la empresa.

Hablar con Esther Castaño, directora de la firma, es percibir una pasión y defensa del diseño que, según nos cuenta, ha sido heredada de su padre, Santiago Castaño, quien fundó la empresa en 1973 y fue un diseñador autodidacta. Con un crecimiento exponencial, la compañía pasó de tres trabajadores, “mi padre, mi madre y mi tío”, a tener en plantilla a más de 70.

Hoy, charlamos con Esther sobre el diseño, sus aplicaciones en el mundo de la empresa y su rentabilidad. 

En la empresa, ¿diseño e innovación van de la mano?

El diseño es innovación porque implica hacer las cosas de otra manera, y hacer las cosas de otra manera es innovar. Cuando hablamos de innovación, no tiene por qué ser tecnológica, al igual que cuando hablamos de diseño, no debemos limitarnos solo a esa idea estética; el diseño en la empresa es mucho más que un logotipo.

Por ejemplo, una empresa de conservas puede innovar a través del diseño de un nuevo producto; puede añadirle orégano a su salsa tradicional de tomate. Además, se haría una lata más bonita, una gráfica de etiqueta adaptada, etc., porque el diseño debe estar en todo el proceso. Al final, la clave reside en tener claro que cualquier producto puede ser mejorable y la forma de comunicarlo y venderlo también. No nos limitemos a hacer siempre lo mismo.

Entonces el diseño no es algo exclusivamente estético.

Es mucho más, aunque existe una asociación excesiva del diseño como mero componente estético, cuando su aplicación al mundo empresarial es tremendamente amplia. Por ejemplo, el diseño de producto o el diseño de la gestión de procesos también son importantes para las empresas y aportan rentabilidad. Nosotros aplicamos el diseño a todas las áreas de la empresa, es nuestra filosofía.


¿El diseño siempre ha estado en el ADN de Sancal?

Sí. Sancal la fundó mi padre, Santiago Castaño, que era un diseñador autodidacta en potencia. Fue una empresa del mueble que empezó haciendo butacas estilo María Antonieta, hasta que pronto se dio cuenta de que aquello no iba con él.

Empezó a viajar a Italia, a la feria de Milán, vio que era importante enriquecerse con otros diseñadores, colaboró con profesionales freelance y en el 2007 yo me incorporé a la empresa y después mi hermana. Para nosotras el diseño lo es todo; no hay medias tintas.

¿Es rentable el diseño?

Sí, de hecho nosotros aplicamos el diseño de forma transversal y forma parte de la estrategia de nuestra empresa. Lo aplicamos al producto, la comunicación, los catálogos, la web, las instalaciones…

Pensamos que el diseño nos ayuda a vender, además de que nos apasiona; para nosotros es, en realidad, vocacional.

¿Hasta dónde abarca el diseño? ¿Podría poner un ejemplo?

El ejemplo de diseño de producto lo hemos puesto con la fábrica de conservas, pero hay mucho más. Otro ejemplo podría ser la creación de espacios, que también es diseño y es importantísima. En el caso de Sancal, creemos en los espacios amables, que son aquellos en los que uno se siente a gusto.

Algo tan sencillo como la luz de una habitación puede marcar la diferencia. Si un espacio está bien iluminado te vas a sentir mejor y más relajado que si la luz te molesta; en ese caso te costará más hablar con la persona que tengas enfrente. Si recibes a un potencial cliente en tu empresa, ¿quién no quiere que se sienta relajado y confiado? O en un restaurante, a todos nos ha pasado que si hay mucho ruido no estamos a gusto. El diseño, por lo tanto, no es un logotipo sino una filosofía de trabajo, de querer mejorar y estar en los detalles.

En el caso de Sancal, ¿qué valor competitivo os ofrece esta apuesta por el diseño?

Nosotros fabricamos producto mobiliario y tenemos muy presente que son elementos que van a formar parte de un espacio; un hogar, un hotel, un restaurante… Nos gusta pensar que son productos felices en espacios felices, que comunican, que te emocionan, que evolucionan contigo en el tiempo.

Si un producto tiene un concepto detrás de él, la moda puede cambiar pero el producto persiste y puede llegar a ser una antigüedad, un clásico del diseño. Apostamos por productos duraderos, atemporales, que te van a acompañar y que, en cierto modo, vas a por reutilizar.

¿El tejido empresarial en España tiene incorporada la filosofía del diseño?

En España nos queda mucho por recorrer. Dentro del diseño inmobiliario no estamos del todo mal, pero el mundo empresarial, desde un punto de vista general, tiene mucho por hacer.

Si nos fijamos, en el norte de Europa el diseño está en todo. Sobre todo en el Hábitat, pero lo podemos apreciar en todo lo que hacen, y creo que les ayuda a vender porque si ves algo novedoso y emotivo, lo quieres. A todos nos gustan las cosas que nos llaman la atención, así que el diseño se convierte en un valor añadido.

Nos resistimos a los cambios…

Sí. He escuchado en varias ocasiones el argumento de “es que somos una empresa tradicional y queremos seguir siéndolo”. Las empresas que venden tradición pueden mantenerse en esa línea estratégica, lo cual no implica tener que hacer las cosas siempre de la misma manera. La imagen de tradición también puede mejorarse.

Todo puede mejorarse y siempre hay cosas por hacer, lo cual es una ventaja que deberíamos aprovechar. En España, sin embargo, nos quedamos mucho en el escaparate.

Mirando la otra cara de la moneda, ¿el consumidor español valora el diseño?

El consumidor no entiende mucho de diseño, lo ve como algo “moderno” cuando un diseño, por ejemplo de interiores, es al fin y al cabo un espacio cómodo y pensado; el estilo puede ser clásico y no moderno, eso no es lo importante. Una cosa es el estilo y otra el diseño.

En cualquier caso, considero que la barrera está más en las empresas productoras y que comercializan, que tienen miedo a las cosas atrevidas y les cuesta arriesgar. Creo que el consumidor a veces quiere cosas que no tiene al alcance de la mano, y muestra de ello es que ya hay muchas personas que buscan en Internet y encuentran productos que comprarían, pero en España no lo encuentran.

La globalización está ayudando a que el consumidor sea cada vez más atrevido y, sin embargo, empresas e intermediarios frenan ese desarrollo que sería muy positivo en cualquier mercado.

¿Qué consejo le daría a una empresa que quiera empezar a incorporar el diseño en su estrategia?

En una empresa que nunca ha trabajado con diseño, la persona que asuma el papel de la toma de decisiones o tiene una marcada sensibilidad hacia el diseño o lo mejor es que delegue su faceta, pero que la delegue al cien por cien.

Mi opinión es que contratar a un diseñador a ratitos no sirve. Se podrán mejorar algunos detalles, pero eso no es incorporar el diseño como estrategia. Debe haber una dirección artística dentro de la empresa y estratégicamente debe estar en todos los ámbitos.

Las consultorías están bien y asistir a charlas también, pero es clave que esté incorporado dentro de la empresa.

 

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Érase una vez, en un garaje, hace 40 años…

 

El alma de Sancal, quien dio los primeros pasos y ha estado a la cabeza del proyecto, es Santiago Castaño.“Todo empezó en un garaje hace cuarenta años y ahora tenemos nuestra propia nave y un alto nivel de productividad. El cambio ha sido bestial”.

Según Santiago, no ha habido más secreto que “viajar mucho y ser muy inquieto. Cuando empecé pensaba que el producto que se hacía en el momento era algo demasiado clásico y estático, por eso siempre he estado investigando y haciendo cosas nuevas. Pasamos del mueble clásico al de diseño”.

El empresario destaca que nunca tuvo un proyecto marcado, “todo ha sido todo trabajo, trabajo y trabajo. La verdad es que no tenía una hoja de ruta, como los políticos de ahora –bromea-, pero yo en honrado”.

Sancal cuenta con una amplia experiencia exportadora, “y si no estuviéramos exportando estaríamos mal o muy mal, sin embargo podemos decir que mantenemos todos los puestos de trabajo”.  Santiago considera que “en parte, ha faltado que las empresas salieran al exterior a buscar nuevas oportunidades cuando todo iba bien, porque exportar requiere de inversión. Ahora toca querer y ser constante”.

 

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