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Entradas con la etiqueta ‘Yecla’

“El diseño en la empresa es apasionante y sin duda rentable”

Sancal diseña y fabrica muebles tapizados en Yecla. Desde sus comienzos, ha llevado por bandera el diseño y la innovación empresarial. Con el paso del tiempo, Sancal continúa siendo un referente y, en parte, es gracias a su apuesta por el diseño como elemento clave en todas las áreas de la empresa.

Hablar con Esther Castaño, directora de la firma, es percibir una pasión y defensa del diseño que, según nos cuenta, ha sido heredada de su padre, Santiago Castaño, quien fundó la empresa en 1973 y fue un diseñador autodidacta. Con un crecimiento exponencial, la compañía pasó de tres trabajadores, “mi padre, mi madre y mi tío”, a tener en plantilla a más de 70.

Hoy, charlamos con Esther sobre el diseño, sus aplicaciones en el mundo de la empresa y su rentabilidad. 

En la empresa, ¿diseño e innovación van de la mano?

El diseño es innovación porque implica hacer las cosas de otra manera, y hacer las cosas de otra manera es innovar. Cuando hablamos de innovación, no tiene por qué ser tecnológica, al igual que cuando hablamos de diseño, no debemos limitarnos solo a esa idea estética; el diseño en la empresa es mucho más que un logotipo.

Por ejemplo, una empresa de conservas puede innovar a través del diseño de un nuevo producto; puede añadirle orégano a su salsa tradicional de tomate. Además, se haría una lata más bonita, una gráfica de etiqueta adaptada, etc., porque el diseño debe estar en todo el proceso. Al final, la clave reside en tener claro que cualquier producto puede ser mejorable y la forma de comunicarlo y venderlo también. No nos limitemos a hacer siempre lo mismo.

Entonces el diseño no es algo exclusivamente estético.

Es mucho más, aunque existe una asociación excesiva del diseño como mero componente estético, cuando su aplicación al mundo empresarial es tremendamente amplia. Por ejemplo, el diseño de producto o el diseño de la gestión de procesos también son importantes para las empresas y aportan rentabilidad. Nosotros aplicamos el diseño a todas las áreas de la empresa, es nuestra filosofía.


¿El diseño siempre ha estado en el ADN de Sancal?

Sí. Sancal la fundó mi padre, Santiago Castaño, que era un diseñador autodidacta en potencia. Fue una empresa del mueble que empezó haciendo butacas estilo María Antonieta, hasta que pronto se dio cuenta de que aquello no iba con él.

Empezó a viajar a Italia, a la feria de Milán, vio que era importante enriquecerse con otros diseñadores, colaboró con profesionales freelance y en el 2007 yo me incorporé a la empresa y después mi hermana. Para nosotras el diseño lo es todo; no hay medias tintas.

¿Es rentable el diseño?

Sí, de hecho nosotros aplicamos el diseño de forma transversal y forma parte de la estrategia de nuestra empresa. Lo aplicamos al producto, la comunicación, los catálogos, la web, las instalaciones…

Pensamos que el diseño nos ayuda a vender, además de que nos apasiona; para nosotros es, en realidad, vocacional.

¿Hasta dónde abarca el diseño? ¿Podría poner un ejemplo?

El ejemplo de diseño de producto lo hemos puesto con la fábrica de conservas, pero hay mucho más. Otro ejemplo podría ser la creación de espacios, que también es diseño y es importantísima. En el caso de Sancal, creemos en los espacios amables, que son aquellos en los que uno se siente a gusto.

Algo tan sencillo como la luz de una habitación puede marcar la diferencia. Si un espacio está bien iluminado te vas a sentir mejor y más relajado que si la luz te molesta; en ese caso te costará más hablar con la persona que tengas enfrente. Si recibes a un potencial cliente en tu empresa, ¿quién no quiere que se sienta relajado y confiado? O en un restaurante, a todos nos ha pasado que si hay mucho ruido no estamos a gusto. El diseño, por lo tanto, no es un logotipo sino una filosofía de trabajo, de querer mejorar y estar en los detalles.

En el caso de Sancal, ¿qué valor competitivo os ofrece esta apuesta por el diseño?

Nosotros fabricamos producto mobiliario y tenemos muy presente que son elementos que van a formar parte de un espacio; un hogar, un hotel, un restaurante… Nos gusta pensar que son productos felices en espacios felices, que comunican, que te emocionan, que evolucionan contigo en el tiempo.

Si un producto tiene un concepto detrás de él, la moda puede cambiar pero el producto persiste y puede llegar a ser una antigüedad, un clásico del diseño. Apostamos por productos duraderos, atemporales, que te van a acompañar y que, en cierto modo, vas a por reutilizar.

¿El tejido empresarial en España tiene incorporada la filosofía del diseño?

En España nos queda mucho por recorrer. Dentro del diseño inmobiliario no estamos del todo mal, pero el mundo empresarial, desde un punto de vista general, tiene mucho por hacer.

Si nos fijamos, en el norte de Europa el diseño está en todo. Sobre todo en el Hábitat, pero lo podemos apreciar en todo lo que hacen, y creo que les ayuda a vender porque si ves algo novedoso y emotivo, lo quieres. A todos nos gustan las cosas que nos llaman la atención, así que el diseño se convierte en un valor añadido.

Nos resistimos a los cambios…

Sí. He escuchado en varias ocasiones el argumento de “es que somos una empresa tradicional y queremos seguir siéndolo”. Las empresas que venden tradición pueden mantenerse en esa línea estratégica, lo cual no implica tener que hacer las cosas siempre de la misma manera. La imagen de tradición también puede mejorarse.

Todo puede mejorarse y siempre hay cosas por hacer, lo cual es una ventaja que deberíamos aprovechar. En España, sin embargo, nos quedamos mucho en el escaparate.

Mirando la otra cara de la moneda, ¿el consumidor español valora el diseño?

El consumidor no entiende mucho de diseño, lo ve como algo “moderno” cuando un diseño, por ejemplo de interiores, es al fin y al cabo un espacio cómodo y pensado; el estilo puede ser clásico y no moderno, eso no es lo importante. Una cosa es el estilo y otra el diseño.

En cualquier caso, considero que la barrera está más en las empresas productoras y que comercializan, que tienen miedo a las cosas atrevidas y les cuesta arriesgar. Creo que el consumidor a veces quiere cosas que no tiene al alcance de la mano, y muestra de ello es que ya hay muchas personas que buscan en Internet y encuentran productos que comprarían, pero en España no lo encuentran.

La globalización está ayudando a que el consumidor sea cada vez más atrevido y, sin embargo, empresas e intermediarios frenan ese desarrollo que sería muy positivo en cualquier mercado.

¿Qué consejo le daría a una empresa que quiera empezar a incorporar el diseño en su estrategia?

En una empresa que nunca ha trabajado con diseño, la persona que asuma el papel de la toma de decisiones o tiene una marcada sensibilidad hacia el diseño o lo mejor es que delegue su faceta, pero que la delegue al cien por cien.

Mi opinión es que contratar a un diseñador a ratitos no sirve. Se podrán mejorar algunos detalles, pero eso no es incorporar el diseño como estrategia. Debe haber una dirección artística dentro de la empresa y estratégicamente debe estar en todos los ámbitos.

Las consultorías están bien y asistir a charlas también, pero es clave que esté incorporado dentro de la empresa.

 

***

Érase una vez, en un garaje, hace 40 años…

 

El alma de Sancal, quien dio los primeros pasos y ha estado a la cabeza del proyecto, es Santiago Castaño.“Todo empezó en un garaje hace cuarenta años y ahora tenemos nuestra propia nave y un alto nivel de productividad. El cambio ha sido bestial”.

Según Santiago, no ha habido más secreto que “viajar mucho y ser muy inquieto. Cuando empecé pensaba que el producto que se hacía en el momento era algo demasiado clásico y estático, por eso siempre he estado investigando y haciendo cosas nuevas. Pasamos del mueble clásico al de diseño”.

El empresario destaca que nunca tuvo un proyecto marcado, “todo ha sido todo trabajo, trabajo y trabajo. La verdad es que no tenía una hoja de ruta, como los políticos de ahora –bromea-, pero yo en honrado”.

Sancal cuenta con una amplia experiencia exportadora, “y si no estuviéramos exportando estaríamos mal o muy mal, sin embargo podemos decir que mantenemos todos los puestos de trabajo”.  Santiago considera que “en parte, ha faltado que las empresas salieran al exterior a buscar nuevas oportunidades cuando todo iba bien, porque exportar requiere de inversión. Ahora toca querer y ser constante”.

 

***

 

“Yecla y la uva Monastrell son nuestros estandartes. Cada vez se nos conoce más y tenemos mucho que decir”. Alfredo Candela, gerente de Bodegas Barahonda

Hablar de Bodegas Barahonda es hablar de un siglo de tradición bodeguera. Perteneciente a la Denominación de Origen Yecla, esta empresa familiar comenzó a mediados del S. XIX a hacer vino para el consumo propio y ha evolucionado hasta tener una marca propia con presencia en más de 20 países de todo el mundo.

En diez años han multiplicado su producción por diez y alrededor del 80% se vende fuera de nuestras fronteras, lo cual les convierte en un referente en exportación. Con amplia experiencia en Estados Unidos, Alfredo Candela, actual director gerente, nos cuenta los secretos de sus tres grandes perlas: Barahonda, Yecla y la uva monastrell.  

¿Cómo nace Bodegas Barahonda?

Somos la cuarta generación de un proyecto que empezó a mediados del S. XIX;  antiguamente en Yecla raro era el vecino que no hacía unas cuantas arrobas de vino para su familia y amigos. En 1925, mi bisabuelo, Pedro Candela, empezó a comercializarlo desde su pequeña bodega de tinajas –la hemos conservado y rehabilitado-, le siguió mi abuelo Antonio, mi padre Antonio, y ahora somos mi hermano Antonio y yo quienes estamos al frente.

Nuestro origen viene de Bodegas Candela, donde se vendía vino a granel. En 1997, mi hermano y yo nos preguntamos: “¿Y por qué no embotellar y vender también bajo nuestra propia marca?”. Bodegas Candela era conocida en el mercado profesional, pero no llegábamos al público final. Entonces nació Señorío de Barahonda.

Nuestra primera añada salió al mercado en el año 99 con una partida muy pequeña que rondaba las 20.000 botellas. Gustó, crecimos, exportamos y desde entonces no hemos parado.

¿La exportación formó parte del nuevo proyecto desde el principio?

Sí, de hecho Bodegas Candela, con el vino a granel, tenía más de 20 años de experiencia en exportación. Estar presente en mercados exteriores ya formaba parte de la filosofía de la empresa familiar.

En el caso de Bodegas Barahonda, operar en otros países ha estado en la estrategia de comercialización desde el primer minuto. En el año 2000 ya estábamos viajando para hacernos un hueco.

¿Cuáles fueron los primeros pasos para vender con éxito en el extranjero un vino de Yecla?

En aquel entonces vender un vino de Yecla dentro de España era difícil por ser una D.O. pequeña y no muy conocida. Además, la uva Monastrell, que a día de hoy es uno de nuestros principales valores porque es exclusiva de nuestra zona, no era ni muy conocida ni muy valorada. Así que tuvimos claro que nuestra oportunidad estaba saliendo al mercado exterior.

En el año 2000 empezamos a viajar, asistiendo a ferias internacionales y misiones comerciales de la mano del INFO y de la Cámara de Comercio. Vimos que la uva Monastrell tenía buena aceptación y fuimos aumentando la producción y elaborando cada vez mejores vinos.

También entendimos que, cuando recibíamos visitas de distribuidores y expertos internacionales, la marca Bodegas Barahonda debía tener una bodega propia, así que dimos el salto y la construimos en mitad de nuestros viñedos. ¡Qué mejor enclave y qué mejor experiencia para quien viene a probar un vino que hacerlo dentro de su propio entorno de elaboración!

 

¿Qué volumen de negocio representa el mercado internacional para Barahonda?

Entre el 80% y el 85% de nuestra producción se exporta. Desde que empezamos hasta ahora nuestra producción se ha multiplicado por diez y estamos presentes en más de 20 países.

Yo creo que gran parte del éxito que hemos cosechado se debe a la variedad Monastrell. Es una uva exclusiva de nuestra zona, aunque también hay un poquito en Alicante y en La Mancha. En muchos mercados no era conocida e hicimos de esto una oportunidad de negocio: la Syrah, la cabernet, la merlot… uvas que puedes encontrar prácticamente en todos los países del mundo. Ahora, si quieres una Monastrell, tienes que venir aquí. Y, por supuesto, tener un buen producto; las buenas calificaciones y puntuaciones en guías y concursos nacionales e internacionales también nos han ayudaron mucho.

La otra cara de la moneda es una fuerte competencia internacional.

Los vinos de España cada vez están mejor valorados por su relación calidad precio. En comparación, por ejemplo, con otros vinos que vienen de países como Francia e Italia, somos más competitivos; raro es el distribuidor internacional que no tiene en su cartera vinos españoles y que no tiene alguno elaborado con Monastrell.

Respecto a la competencia… bueno, depende del país, pero Francia es el referente mundial nos guste o no. Sí que es cierto que, año tras año, se nota que la marca España está comiéndole mucho mercado a Francia, a Italia y a otras zonas como Sudáfrica, Australia y EE. UU.

Para nosotros también ha sido importante poner en valor la marca Yecla. Debido al tamaño, nuestra D.O. no ha sido una de las más conocidas a nivel nacional. Además, somos de las denominaciones de origen más pequeñas de España. Muchas D.O. abarcan también otros municipios de alrededor, mientras Yecla es sólo Yecla. Creemos que este es otro valor diferencial y por eso paseamos muy orgullosos a Yecla y a la Monastrell allá por donde vamos.

Destacas como competencia a EE. UU., unos de los países referentes en producción y consumo de vino, donde también estáis presentes.

Estados Unidos es otro mundo, porque son 50 estados cada uno con su legislación y su idiosincrasia. Cuando una empresa dice estar allí, puede ser que venda en 30 estados o en uno solo, cuando normalmente es al contrario; si vendes en España, vendes en toda España no solo en una región.

En el caso del vino, es un mercado interesantísimo. Sí, son grandes productores y por lo tanto competencia, pero también tienen la cultura del vino muy integrada; su mente está muy abierta a conocer cosas nuevas. Estados Unidos es todo lo contrario a China, que consume cada vez más vino, pero todavía están algo más verdes y el vino allí aún lo perciben como un producto de lujo.

¿Cómo entrasteis al mercado norteamericano?

Nosotros hemos optado por la figura del importador que gestiona la distribución nacional, es decir, que se dirige a todos los estados. Es él quien hace los contactos, nos organiza catas, etc. La otra fórmula para entrar es hacerlo con un distribuidor por estados, es decir, una figura especialista en una zona y que trabaja para posicionarte en ella.

La elección depende de la estrategia que lleve cada empresa. En nuestro caso, vendemos en casi todos los estados, así que tenemos un contacto prácticamente diario con nuestro distribuidor que trabaja de forma global.

Y, por supuesto, asistiendo a ferias, que es lo primero que debes hacer cuando empiezas en un mercado. Ellos se caracterizan por ser profesionales con la mente abierta así que te van a escuchar, eso sí, siempre que les ofrezcas productos con valor añadido, porque es un mercado muy maduro.

¿Cómo son los estadounidenses en los negocios?

Son muy profesionales, lo cual es positivo, pero precisamente por ello te exigen casi la perfección en todo. En el caso del vino, son muy estrictos con el etiquetado, porque les gusta mucho el diseño. Debo decir que, una vez viajas allí, son detalles que entiendes. Por ejemplo, en una ciudad de Estados Unidos es normal encontrarte una enoteca con más de mil metros cuadrados y más de 10.000 referencias de vino. No 10.000 botellas sino 10.000 referencias. ¡Es muchísimo! Claro, la imagen para atraer en un lineal se convierte en un elemento clave. De ellos hemos aprendido mucho en este sentido.

Por otro lado, yo considero que son un cliente fiel siempre y cuando ellos tengan éxito trabajando con tus vinos. Lo tienen muy claro, miran el negocio y quieren ganar. Muestra de ello es que piden muchísima información. Mis clientes estadounidenses no se limitan a hacerme un pedido; quieren saber cómo ha ido la añada, qué va haber de novedad (siempre quieren que les sorprendas), vienen a las catas y te deja alucinado el nivel de cultura que tienen del producto y la curiosidad… Eso no pasa en todos los mercados

Y hablando de imagen, a la hora de exportar, ¿es necesario personalizar la etiqueta para cada país?

En nuestro caso, la etiqueta frontal es siempre la misma, en formato y diseño, para el 99% de los países. La contra sí que varía, por ejemplo en Estados Unidos por cuestiones legislativas o en otros países porque te lo pide el distribuidor.

Como curiosidad, cuando empezamos exportando a China quisimos adaptarnos al máximo y traducíamos la etiqueta de detrás; para ellos era importante poder saber qué estaban bebiendo. Ahora, sin embargo, cada vez es más común que nos la pidan en español porque así se convierte en un producto más auténtico y exclusivo, aunque no entiendan nada.

En Estados Unidos hay un fuerte movimiento de blogueros, que en el caso del vino son auténticos prescriptores. ¿Cómo se gestiona la presencia online en la internacionalización?

Los blogueros se comunican con nosotros, les gusta contar y compartir sus experiencias. Para Bodegas Barahonda es fantástico que te escriba alguien de Estados Unidos, Alemania, Japón o Canadá hablando de tu vino. Al fin y al cabo, cuando compran tu vino también compran tu imagen y hacen comentarios que, con las nuevas tecnologías, corren como la pólvora.

Es algo bonito y sorprendente, a la vez que peligroso; recuerdo que al principio me costó mucho entender que, efectivamente, necesitábamos gestionar el posicionamiento online, porque era algo que no me atraía. Ahora contamos con un profesional dedicado exclusivamente a estar en redes sociales y a crear contenido en nuestro blog.

Creo que hoy en día hay que estar presente en redes sociales. En nuestro caso, afortunadamente, la mayoría son buenos comentarios, lo cual ayuda a hacer marca y sería un error dejar pasar esta oportunidad.

“En Europa los productos ecológicos tienen un gran valor añadido. En España nos queda un largo camino por recorrer”

“Seleccionado por cuarto año consecutivo en los FLOS OLEI, la guía de los mejores virgen extra del mundo” es una gran carta de presentación para el aceite de oliva virgen extra ecológico de Almazara Deortegas. Y no es la única. Muchos son los premios internacionales que este producto tan mediterráneo ha recibido y que ha conseguido que esta compañía yeclana represente a la gastronomía de la Región de Murcia por el mundo.

Con tan solo cinco años de vida, esta empresa, que destaca por su coherencia con la sostenibilidad, el medio ambiente y la salud, produce y vende 40.000 litros de aceite al año y se encuentra en plena fase de crecimiento y expansión. Hablamos con su gerente, Rafaela Ortega, para conocer a fondo este caso de éxito.

¿Cómo surge el proyecto?

Yo era gerente de una empresa de tapizados en Yecla pero llegó un momento en el que sentí que necesitaba un cambio. Mi marido es agricultor y pertenece a una familia de agricultores, así que decidimos poner en marcha un proyecto que llevábamos tiempo pensando. Creamos nuestra propia almazara para elaborar el aceite de nuestros olivos apostando desde el principio por una producción absolutamente ecológica.

¿Por qué un producto ecológico?

Por convencimiento. Nunca un fertilizante ni otros productos fitosanitarios han sido utilizados en nuestra finca, reutilizamos nuestros propios residuos y la Responsabilidad Social Corporativa forma parte de nuestra filosofía empresarial. Somos uno de los primeros productores ecológicos de la Región de Murcia y, aunque en España para el producto ecológico queda mucho por recorrer, en el extranjero es un gran valor añadido que puede ser decisivo en la comercialización.

¿Cómo fueron los primeros pasos?

Desde el principio quisimos diferenciarnos por la calidad y, de hecho, al mes y medio de lanzar el aceite fuimos seleccionados para la lista TOP-TEN alemana, de consolidado prestigio internacional en el mundo ecológico, entre otros muchos galardones internacionales que hemos ido cosechando.

La puesta en marcha fue complicada, sobre todo por la excesiva burocracia a la que tuvimos que hacer frente  sobre el impacto medioambiental. Más que una pequeña almazara ¡parecía que íbamos a construir una autovía! En aquella época no había un sistema de tramos como afortunadamente hay ahora, pero bueno, se sacó todo adelante y, aunque llevó más de un año, el resultado ha merecido la pena.

¿Qué producción tiene Almazara Deortegas?

Actualmente unos 170.000 kg. de aceitunas que equivalen a unos  35.000 litros de aceite. La producción es toda nuestra, no compramos aceitunas a ningún otro productor y controlamos escrupulosamente todo el proceso.

Trabajamos con tres variedades, Arbequina, Picual y Cornicabra que ofrecemos en monovarietal, y también un equilibrado Coupage, una selecta mezcla de éstas tres variedades combinada con un poco de Hojiblanca.

¿En qué países estáis presentes?

En Alemania, Holanda, Francia, Dinamarca, Finlandia, Austria, Corea y Taiwán. Y actualmente estamos entrando en el Reino Unido.

Entre un 45% y un 55% de nuestra producción está destinada a mercados extranjeros, y con el objetivo de seguir creciendo.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha denunciado que varias marcas de aceite de oliva engañan al consumidor, vendiéndose como “virgen extra” cuando no lo son.  

Existe un gran desconocimiento por parte del consumidor además de una falta de claridad en el etiquetado de los distintos tipos de aceites que se ofrecen; de esta situación se aprovechan las grandes empresas.

Es importante saber que un aceite de oliva no equivale a un aceite de calidad. El aceite bueno para la salud, la piel, el hígado y un largo etcétera es el aceite de oliva virgen extra; y si además es ecológico, inmejorable. Los aceites etiquetados como “de oliva” son aceites compuestos en un 80% de aceites refinados y tan solo un 10% o un 20% es virgen extra que utilizan para mezclarlo y justificar así el etiquetado.

¿Qué debe tener en cuenta el consumidor a la hora de comprar aceite?

Hay que leer muy bien las etiquetas, aunque es cierto que muchas empresas y grandes cadenas lo ponen muy difícil porque lo importante de verdad, que es lo que ellos no quieren que se sepa, está escrito en letra pequeña. Hay que asegurarse que es aceite de oliva virgen extra pero, más allá de la cesta de la compra, considero que la actitud en los restaurantes también debe evolucionar. Estamos acostumbrados a que el vino se abra en la mesa delante del cliente, el agua también, ¿y el aceite? Lo tomamos de una aceitera que seguramente habrán rellenado en muchas ocasiones y no nos permite saber qué aceite estamos consumiendo y en la mayoría de los casos es de mala calidad.

Creo que debemos apostar por nuestra salud y exigir que se respete. Los alimentos fritos o cocinados con aceites de oliva vírgenes extra son mas saludables, no absorben la grasa, son bien digeridos y no nos producen la pesadez de estómago que producen los aceites de mala calidad.

¿Cómo os ha ayudado el INFO en el proceso de internacionalización?

El apoyo del INFO desde nuestros inicios ha sido clave para el lanzamiento a mercados internacionales. Gracias a sus herramientas y servicios hemos podido analizar nuestras posibilidades de posicionamiento en el exterior, los recursos financieros necesarios, cómo plantear la estrategia de salida, etc.

Es muy importante contar con asesoramiento profesional a la hora de tomar decisiones fundamentales para seleccionar los países de mayor oportunidad o conocer cómo funciona la contratación internacional. Asimismo, hemos participado, de la mano del INFO, en ferias internacionales, por ejemplo Biofach en Alemania, y en otras acciones de promoción comercial en varios mercados que han sido esenciales para contactar, incluso, con compradores ya interesados en nuestro producto. Y eso no tiene precio.

El INFO nos ha ayudado también a adaptar nuestra documentación a varios idiomas y a patentar nuestra marca, entre muchas otras necesidades.

 

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Todas las empresas interesadas en conocer los servicios y programas que existen actualmente de apoyo a la internacionalización, pueden realizar la consulta a través de la página web del INFO o llamar al teléfono 968362818.

 

“Por precio ya no se puede competir. La clave es la innovación, es lo que nos diferencia”

Un equipo con una media de edad de 33 años ubicado en Yecla y un marcado carácter innovador han convertido a Grupo Ecus en referente mundial en el sector del descanso. Con 60 tiendas de marca propia en China y presencia en países de la Unión Europea, el Magreb y el Caribe, el último gran salto ha sido implantar su propia planta productiva en Brasil. ¿La clave? Detectar necesidades reales en los consumidores y diseñar los productos para satisfacerlas. ¿Cómo? A través de la innovación. Hablamos con Pedro Arcas, director general de Ecus.


Grupo Ecus es una empresa con sede central ubicada en Yecla que desde hace 25 años se dedica al diseño, fabricación y comercialización de productos orientados al descanso. Cuenta con un equipo joven, de una media de 33 años, que comparte el espíritu inquieto que sustenta la filosofía innovadora de esta empresa. “La innovación la llevamos en los genes”.

De hecho, el propio nacimiento de Ecus forma parte de un proceso innovador. Según nos explica su director general, Pedro Arcas, “procedemos de una empresa que se dedicaba a la transformación de espuma de poliuretano, y después mutó a colchones, somieres y demás productos relacionados con el descanso”. ¿El motivo de este cambio? Detectaron una oportunidad. Fue pionera en algunas de las tecnologías más importantes en el sector del descanso, como colchones enrollados, la incorporación de muelles ensacados, núcleos encapsulados y el uso de colas no nocivas.

Innovación: la piedra angular de ECUS

“Innovar es caro, y ahora más que nunca cuesta, pero no hay otro camino”. Pedro tiene claro que para poder ser competitivo, y más con un enfoque internacional, la inversión en innovación es más que rentable. “Hoy en día ya no se puede competir por precio ni con un producto masivo, sólo la diferenciación es competitiva”.

Esta apuesta, además, le ha valido a ECUS uno de los Premios a la Innovación Empresarial de la Región de Murcia 2012, organizado por el Instituto de Fomento (INFO), en la categoría de innovación en diseño.

Estrategia y expansión internacional

Ecus, a través de sus distintas líneas, apuesta por una presencia tanto a nivel nacional como internacional. “Hemos buscado nichos de mercado que no estaban cubiertos, como el caso del junior, y hemos desarrollado productos que satisfacen las necesidades del consumidor, como colchones para bebés”. La estrategia, por lo tanto, es detectar segmentos que no están atendidos de forma profesional y después hacer un producto específico. “Nunca dejamos de lado la investigación de mercado”.

Así, en mercados tan difíciles como China, ECUS JUNIOR cuenta con 60 tiendas propias y se han convertido en un referente en productos de descanso para niños de 0 a 14 años. También, en su gama de producto, se encuentran colchones para el hogar y para el sector hotelero, una gama diseñada para geriatría y ortopedia, y la nombrada línea de puericultura con colchones y camas diseñados específicamente para bebés y niños.

Además de las tiendas monomarca, Ecus también se ha establecido en Brasil con una planta productiva, y exporta a los países de la Unión Europea, el Magreb y el Caribe. Su experiencia internacional comenzó hace unos 13 años aproximadamente y no han parado desde entonces. “Hemos dado un paso más y no sólo vendemos equipos de descanso, también tenemos acuerdos con fabricantes. Tenemos el know-how, somos líderes y esa experiencia se convierte en otra línea de explotación”, afirma el director. De hecho, Pedro reivindica que en España “debemos creérnoslo más. Por ejemplo, en el sector del Hábitat los muebles españoles tienen muy buena reputación en diseño y calidad. Sabemos hacer las cosas bien, pero parece que tenemos complejo de inferioridad”. Gracias a estos acuerdos, ECUS asesora a otros fabricantes sobre el producto, cómo hacerlo o cómo desarrollar la implantación en el canal.

Un consejo para quienes estén en el camino

“Lo fundamental es tener un producto diferenciador y no desanimarse. Conseguir ese hueco de mercado es complicado, pero se puede”.